LA INNOVACIÓN, ¿Y ESO QUÉ ES?

94H

Desde hace meses observo que un nuevo mantra, una nueva palabra de moda se ha instalado en el vocabulario político. Término compartido e incluido en los programas de diferentes partidos y que hizo su aparición estelar durante las pasadas campañas electorales. Bienvenida sea la puesta en el tapete de la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas, mejorar y modernizar nuestro sector productivo. Es un primer paso. Aunque a veces me pregunto, ¿realmente alguien sabe de qué hablamos cuando mencionamos la innovación?

En las políticas industriales, las empresas son los actores finales, aquellos que van a desarrollar las medidas que influirán de forma directa en la manera de hacer, las relaciones laborales y la estrategia a seguir, por ello, es fundamental contar con su colaboración y su concienciación. Sin embargo, las políticas públicas sirven para guiar e incentivar determinadas variables y herramientas que pueden ser claves para un país. Tenemos ejemplos claros de territorios sin apenas recursos naturales propios que han conseguido desarrollarse con un modelo basado en el conocimiento y la innovación.

En este caso, se trata de pasar de una posición pasiva a una activa en la que puedes invertir en mejoras del clima competitivo. Hasta ahora parecíamos contentarnos con generar empleo y actividad económica con la burbuja inmobiliaria o aprovechar los vaivenes del turismo internacional, sin apoyar otro tipo de actividades más estables. Lo hemos dejado en manos de decisiones individuales, un número de empresas o algunas autonomías que apostaron por ir en esta dirección. Esto también es una política social, algo que incide de manera directa en la vida de las personas, en su bienestar laboral y, finalmente, en las posibilidades de contar con una renta disponible acorde con un país avanzado.

La I+D+i es innovación tecnológica pero también innovación social o cambios organizativos. Está ligado a un cambio cultural y educativo, que potencie y valore la creatividad y las soluciones novedosas. Y en España, la creatividad no es un problema.

Durante las últimas semanas estamos hablando de la reforma laboral. Cierto es, necesitamos cambiar y avanzar en muchos aspectos pero no olvidemos que muchas empresas no pueden pagar sueldos más altos a sus trabajadores porque no dan beneficios. En el fondo, lo que subyace es un problema de productividad. Por tanto, la solución es compleja y requiere de una visión en su conjunto. ¿Influye en esto la innovación? De manera exponencial. Pero por supuesto, requiere inversión y ahí las pymes tienen menos disponibilidad de recursos.

¿Qué he aprendido durante más de 15 años trabajando con empresas de todo tipo? Que las empresas innovadoras son altamente exportadoras y existe una fuerte vinculación con la internacionalización, en dos sentidos: por un lado, consiguen diferenciarse de la competencia y patentar sus avances, creando demanda internacional; por otro lado, cuando una empresa se enfrenta a un mercado extranjero, tiene que idear nuevos productos o adaptaciones que satisfagan las necesidades de estos consumidores.

Además, conseguir implicar a los empleados en el proceso creativo e innovador no solo les motiva, aumentando la satisfacción y la realización de los trabajadores, sino que aumenta las posibilidades de contar con nuevas ideas aplicables a la propia empresa. Este tipo de empresas puede pagar salarios más altos porque son más productivas pero, al mismo tiempo, el trabajador se convierte en una pieza valorada, no reemplazable, ya que el talento se aprecia y se quiere evitar la rotación.

Es paradójico que contemos con científicos que venden patentes internacionales o valorados en el exterior pero falle la traslación de esos avances a las empresas españolas. Ni las empresas saben cómo acceder a estas universidades o centros tecnológicos, ni éstos saben cómo hacer llegar a los empresarios lo que pueden hacer por ellos. Me consta que ya hay planes públicos para solventar este problema y tratar de tender puentes. Aprovechemos los recursos existentes.

Esta semana presenté una iniciativa legislativa para profundizar en estos aspectos y potenciar la I+D+i, así como nuestros sectores tradicionales. Es prioritario que cale en el pensamiento de los empresarios que la innovación no solo afecta a la industria o las actividades científicas. ¿Quién ha dicho que en el turismo, la hostelería o el comercio no se puede ser innovador? Por no hablar de la revolución tecnológica que estamos viviendo y que afectará a todos los sectores.

Una de las propuestas es la creación de un programa para fomentar la base de pymes innovadoras, similar al programa PIPE del ICEX. Este programa consiguió aumentar de forma considerable el número de pymes exportadoras desde sus inicios. Sería análogo y complementario a los apoyos europeos para fomentar la I+D+i entre las empresas europeas. Apuesta clara y definitiva por un modelo que aumente el valor añadido

Este compromiso, finalmente, debe estar alejado de las campañas electorales o de los cambios en los gobiernos, al igual que otros temas como la educación. Debe ser un compromiso firme con el progreso económico y empresarial.

Noelia Hernández

Imagen: gratisography.com
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pensamientos de 5 \"LA INNOVACIÓN, ¿Y ESO QUÉ ES?\"

  1. Noelia, gran post sobre ese mantra, que de tanto usarlo hasta lo hemos desvirtuado.
    En una conferencia+coloquio que di hace 2 años puse el título “Hinnobacion ¿qué es? para provocar la reflexión en los asistentes. y fue sumamente estimulador el resultado.
    En nuestro 11+ años de experiencia en este ámbito hemos concluido que sin el compromiso de los empleados el retorno de la inversión en acciones de i+I+D era bajísimo.
    Y pongo en ese orden el acrónimo para confirmar sin la capacidad de generar una perspectiva ante un reto, es difícil que el I+D genere un gran diferencial de valor.
    Y el compromiso está por los suelos, tal como analiza Gallup en su informe periódico sobre este tema (en 2014, el 13% de los empleados están comprometidos).
    Estimular una cultura diferente que facilite la creatividad, la asunción de riesgos ante la incertidumbre propia de la innovación, es cuestión de liderazgo.
    Mil gracias Noelia por abrir la reflexión en un tema tan sensible y trascendente como es regar y facilitar la creatividad y la innovación, que es intrínseca en el ser humano.
    Feliz día

    1. Muchas gracias por tus palabras, Fran. Me parece muy interesante tu reflexión. Llevo meses escuchando hablar de la I+D+i y del cambio de modelo productivo pero ciertamente, esto conlleva un cambio de cultura empresarial y de gestión de RRHH, va más allá de imponer unas determinadas políticas. Debe calar en los empresarios y los trabajadores. La motivación y el compromiso de los empleados, como dices, es clave. Y también cómo se dirigen y transmiten esos valores al equipo de una empresa. Sobre todo esto, debemos seguir trabajando. Pero creo firmemente que es la solución a muchos males endémicos de nuestra economía. Gracias por pasarte por aquí!

  2. Enhorabuena por el Post!. Ciertamente queda un dificil camino por transitar para convencer de la conveniencia de iniciar una estrategia sería hacia un cambio de modelo productivo que necesariamente debe pasar por el fomento de la innovación (bien entendida como aclaras en tu post).
    Yo trabajo en la Conselleria de Sanitat y te aseguro que, por más que el cambio de Gobierno parece haber ayudado un poco, la introducción de estas nuevas práctica como la CPI son realmente dificiles de conseguir, ¡aún habiendo financiación garantizada!. No se contempla que uno de los objetivos/responsabilidades de toda Administración Pública es la participación activa en estos proyectos que redundan en la mejora y afianzan el tejido innovador regional. Solo se ve que no facilita la gestión y por tanto no se considera de gran interés, y mucho menos si hay que hacer un esfuerzo extra para convencer y formar al resto de aparato administrativo.
    Es dificil pero, al menos de momento y mientras nos dure la cuerda, seguiremos intentándolo!

    Saludos.

    1. Muchas gracias por tu comentario, Manuel. Efectivamente, la CPI es una herramienta para impulsar la demanda pública y valorar la estrategia de las empresas innovadoras con poca inversión. De hecho, en una iniciativa legislativa que presenté (y se aprobó en diciembre) estaba incluida como una propuesta para la Generalitat. Me consta que hay intención de introducirla en el medio plazo. Pensemos qué significa que las administraciones introduzcan y premien la innovación en sus adquisiciones: transmiten la voluntad de apoyar estos desarrollos novedosos, premian la competitividad a través del valor añadido, no solo del precio, pueden mejorar la eficacia y eficiencia de los servicios públicos, introducir sistemas de ahorro o mejoras (medioambientales, energéticos, tiempo-persona, etc.), entre otros. Además, la UE así lo incentiva a través de su Estrategia H2020, como dices, también con financiación. La resistencia al cambio es algo habitual en las organizaciones pero ello no debe frenar los avances. Ánimo y seguimos con ello. Gracias por tu visita.

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